Un elemento festivo muy extendido y quizás poco estudiado, reside en la infinidad de formaciones acrobáticas que han recibido o reciben el nombre de torres o castillos humanos. Suelen estar, como es lógico, asociadas a la categoría juvenil o a sus agrupaciones que organizan estas formaciones humanas, consistentes en subirse unos sobre los otros; generalmente para demostrar su capacidad física plena ante la comunidad y desde esta posición, lanzar vivas o versos alusivos a la celebración. (más…)