Cercano está el tiempo de “Carnestolendas”, antiguo término castellano usado en la zona encartada de Bizkaia para denominar al Carnaval. Derivado de este término genérico, aparece o se le atribuye a uno de los actos más característicos de las Encartaciones que ha sido la cuestación de los escolares del Jueves Gordo (posteriormente, trasladada al Martes de Carnaval) y que se conocía como “Carnestolendas” o “Carrastoliendas”. Eclipsado o desaparecido con la insurrección militar, posterior contienda e instauración de la dictadura franquista. Esta colecta infantil, como en el resto del país, se ceñía al jueves (conocido como Jueves Gordo, Lardero, “Egun Zuri” o “Egun ttun ttun”) y la comitiva escolar iniciaba su andadura desde la escuela que bajo la dirección o supervisión del docente local de turno, recorrían la localidad solicitando las correspondientes dádivas. (más…)
Cuadrillas diversas de niños, recorriendo en las jornadas del primer día de Mayo o la festividad de la Santa Cruz (3 de mayo), vestidos con ropa habitual y coronados con adornadas mitras pontificias de cartulina o cartón que portan en andas los “angelitos” o “santos pequeñitos” o una diminuta cruz adornada con un sudario e interpretando “a capela” una repetitiva canción, mientras solicitan un donativo es el fundamento de la celebración festiva de “los sanfelipes” en la villa de Balmaseda. Y que este año 2023, celebra 150 años desde el primer testimonio publicado sobre esta singular y particular costumbre en Los Niños. Revista de Educación y recreo (Madrid, mayo de 1873).
En franca oposición a las labores de trabajo encontramos el ocio y la fiesta. Cualquier calendario festivo está plagado de celebraciones que se agrupan alrededor de los ámbitos público y privado, conformando una mezcla de elementos del pasado y de nuevo cuño.
El otoño, estación y ciclo, inicia su andadura con algo tan incrustado en el santoral como el día de San Miguel: Artzentales y Sestao, entre otros y, dando paso a noviembre, el cual viene precedido de Halloween: importado sí, pero no debemos olvidar que el vaciado de calabazas con el fin de atemorizar a los vecinos ya existía antaño. Los días de Todos los Santos y Difuntos, familiares y amistades se acercan a los cementerios, materializando la “tradición” no autóctona de portar y depositar flores y coronas en las tumbas.
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