La Comunidad Foral de Navarra atesora en una decena de localidades una joya del Patrimonio Cultural Inmaterial que empieza a escasear en otras regiones, incluso es inexistente en la mayoría de las comunidades peninsulares, y a la que sin embargo no le damos la importancia que debemos precisamente porque estamos acostumbrados a su existencia. Evidentemente, por su escasez, esta joya cada vez tiene más valor.