Apuntes de etnografía

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Fuente de Zeberio. Autor: Izail Perez Junkera.

Este artículo está basado en el trabajo final del Máster Universitario en Gestión del Patrimonio Cultural y Natural de la Universidad Internacional de La Rioja. El título de dicha investigación fue «Propuesta de documentación, inventariado y puesta en valor de las fuentes y manantiales de Zeberio». Esta propuesta quiso abordar tres aspectos principales: el primero, la recogida de una documentación detallada, teniendo en cuenta la información histórica, geológica, geográfica y cultural sobre las fuentes y manantiales de Zeberio. El segundo, la elaboración de una base de datos sistemática a partir de los contenidos del apartado anterior; y el tercero, una adecuada puesta en valor de las fuentes. El proyecto ha pretendido crear estrategias para la conservación y promoción de estos recursos hídricos, siendo la prioridad su protección; además, otro de los objetivos ha sido la elaboración de material didáctico y recorridos temáticos para los centros escolares.

El agua es fuente de vida para la humanidad. Desde los primeros asentamientos humanos, las relaciones entre el agua y la civilización han estado directamente relacionadas en la historia. El agua ha sido un factor determinante en la construcción y consolidación de las civilizaciones y ha influido en la formación de asentamientos urbanos, en la creación de modelos económicos y políticos, y en las relaciones con el territorio. El agua es uno de los elementos fundamentales para las relaciones humanas y la supervivencia de los seres humanos.

En Zeberio, al igual que en otras partes del mundo, el agua no se utilizaba sólo para consumo humano; los manantiales también han sido abrevadero para el ganado; lugar para lavar la ropa; o se han explotado como balneario, por sus propiedades medicinales. Por ello, junto a diversas fuentes de esta localidad, se han encontrado lavaderos o abrevaderos, y restos de bañeras de balnearios.

Es importante diferenciar la fuente del manantial, sobre todo en base a su origen y características. El manantial es un punto natural en el que el agua subterránea sale a la superficie de la tierra. En cambio, la fuente es una construcción artificial diseñada por el humano para satisfacer sus necesidades. Las fuentes se crean para tener el agua al alcance de la mano. En resumen, la principal diferencia es que el manantial es un fenómeno natural, mientras que la fuente es una creación humana para facilitar el acceso al agua.

Fuente de Zeberio. Autor: Izail Perez Junkera.

En el caso de Zeberio, en un mapa topográfico de 1771 ya aparece documentada una fuente. En la leyenda de dicho plano se menciona con la letra «P» la fuente denominada Abeur (PARES, Planos y Dibujos Desglosados, 696; Bizkaiko Aretoa 1275.0002/1276.0001).

Como dice Peña Santiago: «las fuentes han sido durante muchos años uno de los centros fundamentales de la vida de nuestros pueblos; y, asimismo, su existencia, a mayor o menor distancia, ha marcado la construcción del caserío». El pueblo de Zeberio no es una excepción y por ello, de los casi 70 núcleos de población existentes, muchos se encuentran más o menos cercanos a alguna fuente.

Para determinar el tipo de agua de cada manantial, lo más importante es la diversidad de fuentes minerales, ya que dependen del terreno que atraviesan. En Zeberio puede clasificarse en cuatro tipos: sulfurosa, ferruginosa, caliza y de sal.

Ejemplos de fuentes sulfurosas son Telleri del barrio de Gesala, actualmente en uso, y la de Ugarte, en el antigua balneario. Como ejemplo de fuente de agua salina sólo está el caso de las aguas de Gesala, que se utilizaron en el balneario construido en el siglo XIX y duraron hasta los años treinta. Entre las fuentes calizas destacan la del barrio de Ereñotza (en un documento de 1556, llamada Iturribaltzaga); y la del barrio de Uriondo, con la inscripción de 1761 en la parte delantera; así como varias piezas de piedra para lavadero y abrevadero. Las fuentes ferruginosas (en euskera, metalure o burdinure) son las más abundantes y están dispersas por varios barrios: Santa Cruz, Arkulanda, Areiltza, Zabalebekoa, Solatxi, Sautuola, Egia, Zubialde…

Los manantiales y las fuentes deberían ser considerados no solo patrimonio inmaterial, sino también patrimonio natural y cultural de un pueblo. La riqueza que aportan es enorme: los topónimos –Iturrondo, Iturrigorri, Nagiturri, Zazpiturri(eta)–; las leyendas (lamias y brujas), las coplas… Existen múltiples usos y costumbres que deberían ser recogidos, recuperados y transmitidos.

Izail Perez Junkera — Labayru Fundazioa

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