Apuntes de etnografía

Ellande Alfaro, artesano, cosiendo el cuero de una pelota. Sara (Lapurdi). Fuente: Labrit Ondarea.

Al abordar los inventarios del Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI), no siempre resulta sencillo precisar los límites. No son pocos quienes creen que se trata de un mar sin horizonte definido. A menudo, los proyectos carentes de una metodología sistematizada, esconden su propia incapacidad bajo la excusa de la inabarcabilidad del campo de estudio. No estamos hablando de la revisión continua de los inventarios, absolutamente necesaria, sino de la dimensión del inventario en un momento determinado, sabiendo que siempre es cambiante y que conviene actualizarlo periódicamente.

De acuerdo con la definición de la UNESCO, el PCI comprende los conocimientos, prácticas y expresiones transmitidos de generación en generación por un grupo humano, siempre que la propia comunidad los reconozca como parte de su identidad. Si se parte de esta definición de manera literal y sin más precisión, y se aborda un inventario en un ámbito geográfico definido, no sorprende que se piense que el trabajo es inabarcable.

Si hablamos de la clasificación por ámbitos de las manifestaciones del PCI, la UNESCO las organiza en cinco categorías; el Plan Director para el Inventario del PCI de la Comunidad Foral de Navarra en siete, como, en lo referente al País Vasco Norte, el inventario del Estado francés; y la Ley de Patrimonio Cultural Vasco de la Comunidad Autónoma Vasca recoge once.

En cualquier caso, estas clasificaciones por ámbitos no limitan el alcance de un inventario del PCI. El alcance se define como la fotografía de las manifestaciones del PCI vivas en un momento dado dentro de un territorio concreto. Para ello, resulta imprescindible un pre-inventario que debe validarse con las comunidades locales.

Celebración de la declaración del “Ayuntamiento de Pamplona en Cuerpo de Ciudad” como Bien de Interés Cultural inmaterial. Pamplona (Alta Navarra). Fuente: Labrit Ondarea.

La necesidad de pre-inventarios de identificación
El primer paso no es elaborar un catálogo oficial, sino construir pre-inventarios flexibles y abiertos, en los que una comunidad tenga la posibilidad de reconocerse a sí misma y a su patrimonio vivo. Determinar el pre-inventario por unidades geográficas resulta muy útil, ya que permite nutrirse de fuentes locales y obtener posteriormente la validación correspondiente de cada municipio o localidad.

Los pre-inventarios de identificación permiten recopilar y mapear el conocimiento disperso, partiendo de un trabajo de gabinete.

La validación por parte de las comunidades portadoras
Es fundamental que las comunidades portadoras confirmen y validen qué consideran como parte de su PCI. Qué manifestaciones siguen vivas, hasta qué punto cada una está vinculada a la localidad, municipio, comarca, territorio o nación, así como la clasificación de cada manifestación en función de su representatividad y de su fuerza en el sentimiento identitario.

Este es un trabajo que ni la administración, ni los mediadores, ni los técnicos especializados pueden hacer en su lugar. La autoidentificación de la propia comunidad es la clave.

Horizonte definido
Es cierto que las manifestaciones del Patrimonio Cultural Inmaterial son muy diversas y que la propia definición no establece un límite cerrado. Sin embargo, eso no significa que sean totalmente infinitas.

Los ámbitos de las manifestaciones en Vasconia están legalmente delimitados a través de siete/once categorías principales. Estas proporcionan un marco, aunque las manifestaciones incluidas en ellas sean numerosas y estén en constante transformación.

La identificación y la validación por parte de las comunidades portadoras es esencial. Lo que se reconoce como PCI no lo decide una persona experta ajena a la comunidad, sino la propia comunidad cuando lo reconoce como parte de su identidad. Esto significa que el número de manifestaciones no es infinito, sino limitado en la medida en que una comunidad concreta se reconozca en ellas.

Las manifestaciones del Patrimonio Cultural Inmaterial son potencialmente numerosas y dinámicas, pero no ilimitadas. Un marco conceptual las clasifica, los pre-inventarios las identifican, el reconocimiento comunitario las reconoce y políticas de salvaguarda del PCI las protegen.

Los inventarios de las manifestaciones del PCI son dinámicos, pero no infinitos.

 

Gaizka Aranguren – Labrit Patrimonio

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