Por increíble que parezca, a principios del siglo XX, en Gorbeia, en la campa de Arraba, a 1060 metros de altitud, existió un hospital antituberculoso. Y su alma mater fue el médico oñatiarra José de Madinabeitia.
La idea de instalar un sanatorio antituberculoso en Gorbeia es consecuencia de las nuevas ideas sobre esta enfermedad que se extendieron por Europa y por los congresos internacionales a finales del siglo XIX. Así en las reuniones celebradas en Berlín y Nápoles se recomendaba, entre otras medidas, que los sanatorios debían construirse en altitudes superiores a los 800 metros, dotados de clima apto, aire puro, sin polvo, con baja presión atmosférica, sequedad de ambiente y buena iluminación solar.
Madinabeitia busca estas condiciones en las alturas de los montes Ganekogorta, Oiz, Sollube y Urkiola, pero no encuentra el lugar adecuado. Sin embargo, en Gorbeia localiza un pequeño valle en una altura adecuada. En ese valle Madinabeitia comienza con una instalación provisional en el año 1899. Durante dos meses de aquel verano atiende a 12 pacientes. La benignidad del clima favoreció el tratamiento de los enfermos.
El año siguiente, en 1900, atiende a unos 20 enfermos, a los que aloja en casitas de madera. Ese verano fue tormentoso, pero al disponer de mejores condiciones de habitabilidad y comida, permitió a Madinabeitia realizar sus estudios en mejores condiciones. Vio que los pacientes evolucionaron bien, por lo que dedujo que en Gorbeia se podría construir un sanatorio permanente con las mismas condiciones que gozaban las instalaciones europeas.
En el invierno de 1900 a 1901 consigue que los ayuntamientos de Orozko y Zeanuri le cedan 80 hectáreas de tierra firme en la campa de Arraba. La única condición que le exigen es la de atender gratuitamente a dos enfermos pobres de cada municipio.
Sanatorios del Gorbea S.A.
Para llevar a cabo el proyecto, se necesita dinero y el apoyo profesional de la clase médica bilbaína. El primer apoyo se lo prestan Tomás José de Epalza, Victoriano Zabalainchueta, Ramón de la Sota, Rafael Picavea y Marcos Iruarrizaga, este último farmacéutico de Areatza/Villaro, quienes a principios del año 1901 forman la sociedad “Sanatorio del Gorbea. Sociedad Anónima” con un capital de 500.000 pesetas.
Durante los veranos de los años 1901, 1902 y 1903 acudieron 33, 17 y 33 enfermos respectivamente.
En Gaceta Médica del Norte del año 1903 aparece el siguiente anuncio publicitario:
Pero el informe económico del año 1903 se liquidó con pérdidas. Cabe la duda de que el sanatorio volviera a abrirse en el año 1904, pero parece claro que en el verano de 1905 estuviera cerrado, puesto que en noviembre de ese año se habla del Sanatorio del Gorbea como un “buen intento”.
En la actualidad sólo quedan algunos vestigios del sanatorio en la campa de Arraba: restos de piedra y ladrillos de las instalaciones, junto al refugio de Ganguren Mendi Taldea y rastros del canal de agua procedente de la fuente de Elorria; no hay que olvidar que la pista que desde Pagomakurrre se dirige a Arraba, —el camino más utilizado actualmente para subir a Gorbeia— también se construyó para el servicio del hospital.
Jon Urutxurtu