Apuntes de etnografía

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Descarga final de los errebombillos (07/10/2018). Foto: E. X. Dueñas.

La fiesta de los errebombillos “… data de la victoriosa batalla de Lepanto, en la que ilustres elorrianos, á las órdenes de don Juan de Austria, lucharon contra las huestes agarenas…”. Por lo tanto, se encuentra “… en consonancia con la tradición la fecha que periódicamente se celebra, porque Lepanto y la Virgen del Rosario encarnan recuerdos históricos…”(1).

Existen más versiones, a nivel popular y con cierto detalle, en las que se defienden que fueron varios componentes de la familia Amandarro los que, al regresar de la contienda, lanzaron varias salvas al llegar al puerto de Kanpazar. Transmitidas oralmente de generación en generación, aportan un aire romántico al origen, configurando un pilar que sirve de fundamento de supervivencia en la comunidad.

Cortejo al completo. Mundo Gráfico, núm. 990 (22/10/1930). Foto I. Ojanguren (Archivo: E. X. Dueñas).

Si diseccionamos someramente el festejo, nos encontramos con dos elementos principales. Por un lado, el que da nombre al calendario litúrgico: Nuestra Señora del Rosario. Celebración defendida por diferentes Papas y que se concreta, en el caso de Elorrio, con las vísperas, la procesión y el canto de la Salve.

Por otro, los armados, los errebombillos, quienes hacen su primera aparición a las 5 de la mañana en la actualidad (a las 3 o a las 4, a comienzos del siglo XX), vestidos de calle, con descargas por el centro de la villa. Por la tarde, del mismo día, ya uniformados con el traje de gala, las descargas se suceden en diferentes puntos determinados, coincidiendo en algunos de los mismos con el paso de la procesión.

Aurreskua: Kontrapasa (07/10/2018). Foto: E. X. Dueñas.

No es aventurado suponer una conexión directa con los alardes de armas (blancas y de fuego) existentes entre los siglos XVI y XIX en diferentes poblaciones, al menos en Bizkaia y Gipuzkoa, los cuales tenían el cometido de revisar el estado de las mismas, ante un posible uso en caso de guerra. Con el paso del tiempo, algunos de estos alardes se han convertido en festejos masivos (Hondarribia, Irun o Tolosa). Otros, como son los casos de Elorrio, Antzuola, Legazpi o la Pesta Berri, en representaciones cargadas de ritualidad.

Sea como fuera el origen (alarde, exaltación de alegría, conmemoración festiva) el colofón del acto en Elorrio, desde sus primeras noticias, es el Aurresku, dirigido antaño por 12 o 14 hombres o, como en 2019, por 15 componentes de ambos sexos. Ellos y ellas, tocados con bicornio y uniformados con frac, comandados por el Capitán y acompañados en todo momento por los txistularis, quienes interpretan melodías marciales y alegres danzas.

 

Emilio Xabier Dueñas

Folklorista y etnógrafo

 

(1) LAZCANO, Nemesio de. “Los erre-bombillos de Elorrio”. In Euskaleŕia’ren alde. Revista de Cultura Vasca. Año XVI, número 273. San Sebastián: 1926.

La Batalla de Lepanto (07/10/1571) tuvo como escenario el mar Mediterráneo, concretamente entre los golfos de Patrás y Corinto y cerca de la ciudad de dicho nombre, entre dos flotas navales: una dirigida por los cristianos y la otra por los turcos.

Si bien existen varios artículos que tratan la fiesta, siendo uno de los más antiguos el publicado en 1883 en El Noticiero Bilbaíno por León de Capelastegui, es ineludible la lectura del libro Errebonbilloak (Gerediaga Elkartea, 2009), firmado por el incansable e incombustible folclorista Iñaki Irigoien Etxebarria. En el mismo, sin duda el más riguroso y extenso, se ofrece abundante información, procedente de documentación de archivo y publicaciones.

 

 

 

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