Apuntes de etnografía

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Fabricación de calzado en Hazparne. Fuente: Pantxix Bidart.

Si hoy en día pasamos por el pueblo de Hazparne (o Hasparren), no nos podremos ni imaginar la abundante dinámica industrial que esta localidad del interior de Lapurdi tuvo hace 70 años. El objetivo de la Comisión de Historia de Hazparne es dar a conocer este patrimonio desaparecido a través de la revista anual Orkeia.

Aunque… ¿desaparecido? No del todo. Quien camine por el pueblo podrá ver los edificios que hace 80 años se usaban para esta actividad y que le concedían reputación; edificios que, en su momento, fueron fábricas de zapatos. La comisión ha enumerado veinte que se construyeron a lo largo del siglo XX y que desaparecieron en la década de 1960 Actualmente, estas fábricas se han convertido en servicios públicos, mediatecas, municipales y viviendas colectivas.

En los años 50, a pesar de que esta industria comenzase a disminuir, la fabricación de calzado todavía contaba con unos 1300 trabajadores. Lo que esto suponía en el ambiente del pueblo es ahora inconcebible para quienes no lo hemos llegado a conocer (el desfile de quienes iban a trabajar, el ambiente anterior y posterior a la jornada de trabajo en las posadas, la fuerte presencia de estas mismas y de los pequeños comercios).

La industria del calzado se debió al desarrollo de la electricidad y de la mecanización durante los primeros años del siglo XX. Varias familias locales fueron pioneras (Amespil, Landerretche, Hiriart-Urruty, entre otros). Más tarde, estas empresas pasaron a estar en manos de encargados venidos de otros lugares.

Calzado de Hazparne. Fuente: Pantxix Bidart.

Como ya se ha dicho, en la década de 1950 empezaron los problemas, y la disminución comenzó a ser palpable a partir de 1960. En el año 1963, se convocó una huelga de seis días, y el 10 de mayo de 1967 fue el día de «Hazparne, la ciudad muerta». Dos mil habitantes se agruparon frente a las casas y marcharon a Baiona para manifestarse; todos los comercios del pueblo estuvieron cerrados aquel día. Sin embargo, la globalización generó una gran competencia y, aunque algunas empresas se mantuvieron a lo largo de los 70-80, la mayoría cerró sus puertas (la última dejó la fabricación de calzado en 2011 para centrarse en el curtido de lujo).

No obstante, la industrialización del zapato de Hazparne no surgió de la nada. En el pueblo ya había habido zapateros anteriormente. A pesar de que prevaleciese la agricultura, a partir del siglo XVII se habían desarrollado la fabricación de paños, de calzado y el curtido de pieles, y estas otorgaron una segunda actividad a los labradores. Hazparne disponía de los tres elementos necesarios para las tres labores: el tanino, gracias a los robles de la zona; el agua que provenía del monte Urtsua (o Ursuia) y, por último, la abundante crianza de ovejas y vacas. De hecho, en 1804, Hazparne tenía 137 curtidores. Con la industrialización, estos trabajos disminuyeron y pasaron de ejercerse en las casas a concentrarse en las grandes empresas (a comienzos del siglo XX).

La fabricación de calzado, al igual que los habitantes de Hazparne, emigró a América a partir de la segunda mitad del siglo XIX. Se establecieron empresas en los lugares donde se asentaron, Cuba, México, Argentina, Chile, y contrataron a otros emigrantes del pueblo.

A través de la revista anual Orkeia, la Comisión de Historia de Hazparne busca sacar a la luz esta memoria, y trata temas relacionados: las luchas sociales, el sindicalismo, el papel de las mujeres en la industria, las condiciones laborales, el trabajo y el euskera, etc.

Pantxix Bidart

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