Apuntes de etnografía

0

San Nicolás, el obispillo de Muruzabal. Fuente: Fernando Hualde.

La Comunidad Foral de Navarra atesora en una decena de localidades una joya del Patrimonio Cultural Inmaterial que empieza a escasear en otras regiones, incluso es inexistente en la mayoría de las comunidades peninsulares, y a la que sin embargo no le damos la importancia que debemos precisamente porque estamos acostumbrados a su existencia. Evidentemente, por su escasez, esta joya cada vez tiene más valor.

Hablamos de una fiesta infantil que acontece cada 6 de diciembre, festividad de San Nicolás, antaño muy extendida en toda Navarra, y que hoy sobrevive, con mejor o peor salud, en localidades como Burgui, Barasoain, Eneriz, Garinoain, Lesaka, Monreal, Murillo el Fruto, Muruzabal… y poco más. Una fiesta, como le sucede a la del Rey de la Faba, en la que los niños y niñas se convierten, o se disfrazan de adultos; en este caso concreto, una fiesta en recuerdo a San Nicolás en la que un niño, o niña, se viste de obispo, y acompañado de un amplio séquito infantil van de casa en casa cantando una letrilla y haciendo una cuestación con la que después hacer una buena merienda.

Nos detenemos hoy en la localidad navarra de Muruzabal, en Valdizarbe. Allí se mantiene esta tradición, y además en los últimos años tiene una tendencia a recuperarse; sirvan, por tanto, estas líneas como apoyo y estímulo en ese esfuerzo. A diferencia de otras localidades navarras, aquí la fiesta infantil de San Nicolás ha tenido la suerte de ser minuciosamente descrita en cuatro ocasiones diferentes: 1977, 1998, 2015 y 2018 por diferentes etnólogos. Gracias a ello, a la comparación entre una descripción y otra, es donde vemos que esta fiesta vive en una evolución permanente, tratando de adaptarse a los nuevos tiempos. Es una fiesta viva, pero a la vez en ocasiones aparentemente necesitada de un impulso que la saque de esa línea de declive en la que hace unos años parecía haber entrado y de la que poco a poco va saliendo gracias al entusiasmo de algunas personas.

San Nicolás, el obispillo de Muruzabal. Fuente: Fernando Hualde.

Quien hace aquí de obispo viste túnica blanca (sin cíngulo ceñidor), capa estampada sobre fondo rojo (adornada con flecos en todo su desarrollo inferior, y rematada en la parte del cuello con una pequeña capelina negra), y en la cabeza una mitra roja adornada con franjas doradas. Le acompañan monaguillos de ambos sexos, y recorren una a una la mayoría de las casas cantando la letrilla que han heredado de sus mayores y que en Muruzabal dice así:

San Nicolás coronado,
Arzobispo muy honrado,
si no nos dan, no nos den,
aquí no nos detendrán,
porque somos escolanos,
del santo San Nicolás.

Bendita el agua traemos
y venimos a rezar,
y al mismo tiempo pedimos,
lo que ustedes quieran dar,
y si de agrado nos dan,
el Santo bendecirá.

Aleluya, aleluya,
celebremos todo el día,
y en honra a San Nicolás
la meriendica caerá.

Al finalizar su canto reciben de cada casa el óbolo correspondiente que premian impartiendo la bendición. El recorrido finaliza en la Residencia Betania en donde a aquellas personas ancianas que allí afrontan el ocaso de su vida por unos minutos les hacen volver a la infancia y al recuerdo de lo que en aquella etapa conocieron, comprobando que el 6 de diciembre el recuerdo a San Nicolás sigue vivo. Y que dure.

 

Fernando Hualde – Etnógrafo

Comentarios ( 0 )

    Deja un comentario

    Your email address will not be published. Required fields are marked *

    Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

    ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~