Apuntes de etnografía

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En pueblos como Arrigorriaga, Ugao, Arrankudiaga, Orozko, Laudio… se usaba el término «maialen» para denominar el primer día de mayo. En otros lugares, también se usaba «maiazlen», ambos resultado de la fórmula «maiatz lehen».

Era un día especial y no sabemos exactamente a qué se debía aquella singularidad. Además, no hay manera de investigarlo porque tenemos esa costumbre totalmente olvidada. Pero, gracias a las creencias populares documentadas, sabemos que era un día muy especial, significativo para aquellos que querían cuidar su salud, usado a modo de prevención. En resumen, para evitar el dolor de cabeza y la sarna había que beber leche ese día o, según los pueblos, comer tocino asado.

¿Por qué? No lo sabemos. Pero ahí va nuestra propuesta. La primavera era el momento de mayor escasez del año, porque los alimentos acumulados para el invierno estaban o terminados o a punto de terminarse y, aunque el día era largo, todavía la naturaleza no producía nada con lo que saciar el hambre. Todo estaba en camino, en proyecto, pero en el vientre, nada de nada. Como testimonio de ello, el refrán «Kukua etorri, gosea etorri…», ‘venir el cuco, (es) venir el hambre’.

Pero, al mismo tiempo, con la cría, los animales domésticos empezaban a dar leche, y ésta se convertía en el recurso contra el hambre más cercano, completo y… casi único.

Seguro que tras esta costumbre se esconde un punto de picaresca para calmar el hambre y se habría convertido en un pretexto para poder gozar de un trago de aquella leche tan deseada.

Pero veamos con más detalle las referencias a estas costumbres que hoy están completamente perdidas. Se las debemos, sobre todo, al lingüista R. Mª Azkue (1864-1951).

Una de ellas, recogida en la zona de Mundaka nos resulta muy aclaratoria:

«El que toma leche el día primero de mayo no tendrá dolor de cabeza en todo el año. Por eso se dice: «Día primero de Mayo, día de leche«» en referencia a la expresión en euskera “Maialen eguna, esne-eguna”.

Sabemos asimismo que, por haber sido recopilados por el mismo autor, también en el pueblo de Llodio estaba muy arraigada esta costumbre pero, en esta ocasión, en referencia a combatir la sarna. Y aún iban más allá: si no se tenía leche, había que conseguirla como fuera para poder cumplir con el rito:

«Si el día primero de mayo no hay leche en casa, hay que traerla de fuera y deben tomarla todos, para que a nadie le ataque la sarna». Esta referencia de Llodio coincide con las informaciones recogidas en Arratia y Dima. Así que debió de estar bastante extendida.

Como ya se ha dicho anteriormente, a principios de mayo la leche era abundante: «En mayo, aun la hormiga suele tener leche», recogió en Arrankudiaga. Por otro lado, era de la mejor calidad: «La leche de mayo es la mejor para hacer quesos para todo el año» recogió de nuevo en Llodio.

Pero las facultades prodigiosas de aquellos alimentos del primero de mayo no se limitaban a la leche ya que también el tocino asado aparece aquí y allá en las notas del lingüista lekeitiarra.

Por ejemplo, en referencia al crecimiento en la infancia, recogió en Gorozika que «Comiendo el día primero de mayo tocino asado, el muchacho, como también la muchacha, será blanco y rubio y hermoso».

Así es que, no olvidemos que el 1 de mayo, primero de mayo, sabemos qué y cómo celebrarlo, además de la reivindicación de los derechos laborales: bebiendo un sorbo de leche antes de acudir a las manifestaciones. Con los ignominiosos sueldos actuales no tendremos dinero en el bolsillo, pero al menos no nos dolerá la cabeza en todo el año. No es poco…

 

Felix Mugurutza

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