Por increíble que parezca, a principios del siglo XX, en Gorbeia, en la campa de Arraba, a 1060 metros de altitud, existió un hospital antituberculoso. Y su alma mater fue el médico oñatiarra José de Madinabeitia.
El año finaliza como comenzó: entre dulces y alcohol; entre trajes de gala y de etiqueta; entre confeti y serpentinas… y, si es posible, con ropa interior de color rojo. Eso sí, tampoco falta el disfraz y la máscara que buscan su repetición en Carnavales, por San Juan, en fiestas patronales, en Halloween, en el Solsticio de Invierno o en fiestas privadas de todo tipo (cuadrillas, despedidas, colegios, etc.).
Uno de los actos navideños más significativos de nuestra cultura vasca —y en gran parte de Europa— consistía en quemar un gran tronco en el fuego del hogar. Era un madero que se consumía durante días y adquiría a partir de ese acto cualidades sobrenaturales, mágicas. A pesar de su importancia, es en la actualidad una tradición desaparecida e incluso su lejano recuerdo, inexistente o muy limitado.