Apuntes de etnografía

Bermeo (Bizkaia), c. 1930. Indalecio Ojanguren

Bermeo (Bizkaia), c. 1930. Indalecio Ojanguren. Archivo General de Gipuzkoa.

Bermeo es una villa marinera vizcaina que cuenta con cerca de 17 000 habitantes. Ostentó en el pasado el título de caput Biscaiae, siendo ciertamente un puerto pesquero de suma importancia.

Las embarcaciones dedicadas a la pesca de altura eran arrastreras, de alrededor de 150 toneladas, que partían de la vecina villa de Ondarroa con marineros bermeanos, unos 15 por embarcación. Se desplazaban a la zona del golfo de Bizkaia, llegando a Gran Sol, y pescaban, entre otras especies, merluza (lebatza), rape (zapoa), faneca (takarta)… Las arrastreras solían faenar en solitario, pareja o trío, turnándose si acaso para regresar con la pesca al puerto. Permanecían en alta mar tanto como aguantara el pescado fresco, aproximadamente 20 días, y tras un par de días de descanso, embarcaban de nuevo.

La pesca de bajura se practicaba desde la propia localidad de Bermeo en dos modalidades preferentes: merluceras y boniteras.

Cada merlucera solía disponer además de cuatro arrantzales dedicados a la anchoa (bokarta), el berdel, la sardina… Completaban la labor en una jornada, saliendo de noche y regresando al atardecer, labor que llamaban ardora, refiriéndose al ardor o brillo de los bancos de peces en la oscuridad. Cada cual pescaba con su anzuelo; ahora lo hacen con palangre.

Bermeo (Bizkaia), 2019. Segundo Oar-Arteta

Bermeo (Bizkaia), 2019. Segundo Oar-Arteta. Archivo Fotográfico Labayru Fundazioa.

Finalizada la costera en el Cantábrico, las boniteras acudían a los bancos de la costa de África Occidental, donde permanecían pescando hasta seis meses, salvo si la pesca era abundante, en cuyo caso regresaban antes. El puerto base solía ser Freetown, en Sierra Leona, contando a bordo con dos mecánicos, encargados de solucionar los problemas que pudieran presentar las embarcaciones, y un fraile franciscano para la atención espiritual.

Distinguen entre el atún pequeño, de menos de 4 kg, llamado tomaterua; el mediano, o biribila, entre 4 y 7 kg; y el grande, de más de 7 kg, o handia. También se conoce el patudo, parecido al cimarrón, de 18 a 30 kg.

Llegando a albergar una flota de unas 140 merluceras y 160 boniteras, la pesca y las diversas ocupaciones conexas implicaban a toda la población, tanto marineros como trabajadores y trabajadoras de la industria conservera, rederas (sareginak)… A mediados de los años 1980, a raíz de lo que nuestros informantes llaman ‘desguace’ europeo, descendió bruscamente la actividad, que en la actualidad ocupa tan solo a alrededor de 18 embarcaciones.

Habiéndose convertido en lugar de amarre y resguardo de embarcaciones de recreo, el puerto viejo está irreconocible.

Segundo Oar-Arteta – Labayru Fundazioa


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